Lamaramar está sujeta a un experimento literario que realizo alrededor del mundo desde el año 2002. De lo que se trata es de llevar a mi realidad lo que un día escribí.

 

Mi historia con la novela comenzó siendo un simple boceto. Allí tracé la ruta que me gustaría hacer alrededor del mundo. Lo que no sabía era que se convertiría en el proyecto de mi vida: la Novela Viviente; hecha con alma de papel y de tinta, y mezclada con pasos de aquí y de allá.

 


 

Para leer los primeros capítulos, Clica aquí

Lamaramar

 

De esta manera, suelta sus amarras Lamaramar, con un impulso por torcer el renglón, salirse de los márgenes, llegar a las carreteras, navegar los siete mares y escalar las más altas cimas para descender a nuestros valles profundos y tan sagrados, siempre persiguiendo a la humanidad que, a fin de cuentas, no es otra cosa que la búsqueda de mi propia humanidad.

 


 

SINOPSIS:

Soledad se siente sola. No se encuentra porque no se busca. Abandonada, en un lugar del cual se siente extranjera, decide ir tras su propio paradero a través de un avatar nacido del Word.

Abogada, cansada de lo injusto, decide poner el Poder Judicial dentro de un cuento y sobre esos renglones decretar sus leyes, creencias, mandamientos y antojos. Es así como comienza esta relación entre Soledad y Mar: personaje mágico que va tomando forma, y vida, quien la lleva a dar una vuelta al mundo, girando alrededor de su propio eje, buceando en mares y escalando cimas, alrededor de esos 360º de horizontes, selvas, desiertos y cielos.

 

 


 

 

La conozco tan bien,
estuve presente cuando cada gesto se convertía en costumbre;
sé exactamente dónde nacen sus lágrimas
y cuándo se mezclan con su desembocadura.
Acompañé las corrientes de los ríos que la desembocaron al mar.
Conozco cada herida, cada bajada y subida de su vida.
Viajé por sus valles, por sus cimas
por sus quebradas y volcanes,
por sus opuestos polos. Por su mar.

Expedicionaria fiel,

perseguía su mapa por debajo de mi piel.

 

 

 

Su cuerpo tenía una brújula innata,
una especie de artilugio sensible que
marcaba hacia adónde ir, a qué hora partir,
y se movía, autónomo, siguiendo las insólitas leyes del alma.
Y regresaba y se iba,
y se encontraba y se perdía.
Iba siempre sin permiso.

 

 

 

En el dobladillo de mi realidad siempre estuvo ella:
Mi mito, la alegoría, mi verdad.
Mar camina junto a mí, es mi sombra todo el tiempo.
Turbia y diáfana; y se desnuda tan profana.
Aunque, también, se acoraza en lutos hasta desaparecer.
Yo después y ella siempre.
Yo alcázar. Ella ruta.

 

 

 

Caminaba yo, sin saberlo, tras sus huellas,
y el resto venía a la zaga en un viaje
que permanentemente buscaba nuestro encuentro.

 

 

Usando como tracción sus sueños,
había recorrido el limbo surcando los océanos del planeta.
Dando la vuelta al mundo se perdió en esos 360º de horizontes, selvas, desiertos y cielos.
Eterna huérfana, mi osa de la luna creciente,
siempre buscando su hogar.

 

 

Ella siempre fue como venida de otro planeta.
Muchas veces pensé que se había equivocado de estación sideral,
o que la habían arrojado desde los cielos como maldición del destino.
Lo cierto es que no encajaba para nada con los relieves del lugar.
La Tierra le quedaba chica o grande, estrecha u holgada;
no se ajustaba, había un error.
Algo siempre andaba mal.

 

 

Su viaje no hallaría el fondo sin la presencia mía.
¡Y eso sí que es viajar!

 


PRIMEROS CAPÍTULOS

 


Ilustración de portada:

CRISTINA GARCÍA.