Si todos aceptaban la mentira dictada por el Partido… Y, si todos los archivos contaban la misma mentira, la mentira pasaba a la historia y se convertía en verdad. Quien controla el pasado – decía la consigna del Partido- controla el futuro. Y, quien controla el presente, controla el pasado. Lo que era cierto hoy, lo había sido siempre, y lo sería por la eternidad. Era muy sencillo. Lo llamaban Control de la Realidad, y en nuevalengua: DoblePiensa. Es mantener dos opiniones contradictorias, y creer en ambas. Olvidar lo que hacía falta olvidar y recordarlo cuando hacía falta, para luego, olvidarlo otra vez. Incluso la comprensión del término Doblepiensa, implicaba el uso del Doblepiensa.

 

Winston intentó recordar cuál había sido el año que había escuchado por vez primera “El Hermano Mayor”. Debió ser en los 60, aunque era imposible estar seguro. El Hermano Mayor aparecía como líder de la revolución desde los primeros días, cuando los capitalistas, con sus extraños sombreros cilíndricos, todavía conducían por las calles de Londres con coches grandes y relucientes. Era imposible saber hasta qué punto esa leyenda era cierta o inventada.

 

GEORGE ORWELL

 


18 DE ABRIL, 2020

 

«Confinamiento». Repetimos la palabra como un mantra. Algo hipnótico. La había escuchado una o dos veces, máximo tres, en toda mi vida; y de repente: el nuevo eufemismo de moda.

 

¡Quiero vivir! – grita la gente desde sus balcones. Lo más curioso es que se lo gritan a quienes pasean el perro por las calles, saltándose por un rato esta suerte de arresto domiciliario. Otra vez, nosotros Vs. nosotros. Siempre tan pastoriles. Presos del pánico. Pediremos un Nuevo Orden y todo lo que pidamos se nos será dado. Aunque, la vacuna será peor que la enfermedad. ¡Eureka! Problema/Reacción/Solución, ¡Lo volvieron a hacer!

 

– Las calles, vacías. Todo parece «Soy Leyenda»- le dije a Winston-. Guerra mundial Z. Nunca antes la humanidad se había rechazado de esta…

 

– La cultura del chivato – me interrumpió- Nada original. Seremos siempre nuestros pastores; y, además, siempre tendremos la culpa. ¿Cómo aceptar sino, lo inaceptable?

 

-¿Lo inaceptable? ¿A qué te refieres?

 

Y me nombró El Crack… De repente, hubo un silencio incómodo y fue cuando me explicó en qué consistía su trabajo en el Ministerio de la Verdad: el MiniVer -en nuevalengua-. Me comentó, de manera vaga y somera, algo acerca de la Campaña de Ahorro de Minindancia. Murmuró: «La guerra es la paz» «La libertad es la esclavitud» y «La ignorancia es la fuerza», y cortó.

 

CONTINÚA