Por la Preservación del amor en el Tiempo

 


 

La crisis humanitaria que puedo ver y sentir a medida que recorro el mundo no está dada por las diferencias ideológicas o religiosas (esa solo es la excusa para manipular la opinión pública), tampoco tiene que ver con las fronteras mal trazadas, la destrucción de las selvas tropicales, la capa de ozono, las emisiones de carbono, los virus o la contaminación de la tierra y los océanos. No. El problema subyace estas aberraciones. Cala hondo y emerge desde el mundo que no se ve.

 

Nos enfrentamos en el siglo XXI a un gran desafío. Estamos en un punto donde la situación no da para más, donde es necesario que nos hagamos responsables de la raíz de todos estos sufrimientos y profundicemos en qué origina todo esto.

 

Todo lo que está experimentando el planeta, desde las guerras en Oriente Medio o África hasta las oleadas migratorias que llegan a Europa o se hunden en lo más hondo del Mediterráneo, las basuras que inundan nuestros mares y nuestros valles, el maltrato y abuso hacia todos los animales, incluidos los humanos…. Todo esto no son problemas sino solo sus síntomas. El verdadero origen de todo esto es la ideología materialista.

 

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