¿Nunca les pasó que llegan a un lugar, y sin todavía saber el porqué, la cara habla por sí sola y, de repente, adquiere un rictus lamentable? 

 

Se nos nota una cierta acritud, lo sabemos de inmediato. Nos ponemos tensos, no encajamos. Objetivamente no pasa nada, pero, estamos de más, como sapo de otro pozo. ¿Les pasó? ¿Soy la única?

 

Los distintos colectivos piensan que estamos locos, que tenemos fobias, miedos o simplemente lo llaman problemas… Realmente nos tratan como si los tuviéramos. Muchas veces me han preguntado: ¿Estás bien? ¿Qué te pasa? ¿Trabajas? ¿Estudias? ¿Por qué? Estas cuestiones son de manual, el test es bastante básico. Ya sabes, lo normal.

 

La palabra «normal» viene de norma. Con lo cual, este significado nos lleva a la conclusión de que el normal es precisamente quien está perfectamente adaptado a las rejas… digo reglas, sin un criterio analítico, ni mucho menos personal, de sus valores y creencias más profundas. Un autómata. Una suerte de robot.

 

Una persona normal se encuentra fragmentada, alejada de este camino de iniciación que planteamos en LibroLibreLibra, cuyo destino es justamente la unidad del espíritu con todo lo que nos rodea. Los normales están más atados a una programación que nos anula y sumerge cada vez más en este pensamiento colmena; y, de allí, solo queda la infelicidad.

 

¿Escuchaste alguna vez hablar del Pensamiento Único?

 

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