Mi primer gran viaje

 

Imposible de olvidar. Mi primer gran viaje fue el inicio de un largo recorrido que luego se me fue haciendo costumbre. Aunque hice simulacros años anteriores, adentrarme en mi Latinoamérica a principios del 2002 fue un intento que resultó. Anteriormente había conocido México, Cuba, Jamaica, Uruguay, Brasil, hasta viví unos meses y trabajé en el sur de mi país; sin embargo, le llamo intentos porque siempre pensaba en Volver a mi Buenos Aires querido. Lo de Latinoamérica, en cambio, fue un ir para ir, y seguir yendo. Por eso le llamo mi primer gran viaje, porque se trata de un inicio permanente.

 

 

 

 

De repente me vi en medio de una carretera sin saber dónde iba ni cuándo volvería. Solo era consciente de que estaba buscando algo. No sabía el qué. Intuía que tenía que ver con las ideas: las mías, pero no sabía mucho más. Veía claramente el signo de interrogación tan a tono con mis veinticinco años de entonces, pero, era miope frente a las palabras que habitaban esos signos. Estaban como fuera de foco y ajustando la mira, así,  poco a poco, fueron llegando. Después de todo, esas palabras debí crearlas; son las mías. Y por eso aparecerían difuminadas, porque estaban, y no.

 

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