La abundancia de Dionisio – contrario a lo que se cree – no radica en el exceso, sino en la simplificación. En la selección rigurosa del alimento. Entendiendo por alimento no solo aquello que ingresa a nuestra boca, sino a todos nuestros sentidos, en definitiva, a nuestra vida.

 

Dionisio*, dos veces muerto y dos veces nacido, había vagado por la Tierra con un profundo dolor. Preso de la locura y la tristeza a causa del tormento de Hera, deambuló por el mundo sin razón por mucho tiempo.

 

Un día descubre que del jugo de la uva fermentada salía una bebida capaz de proporcionar un inmenso placer. Este descubrimiento, en la vida del dios, fue un punto de inflexión. A partir de entonces, recorrería el mundo expandiendo el cultivo de la vid y de la religion dionisíaca seguido de las ninfas ménades, el viejo Sileno y el dios Pan quienes lo acompañaban en sus caravanas orgiásticas.

 

La abundancia de dionisio

 

Corría el 2020. Año maldito por Hera, si los hay.

La cosecha del vino llegaba.

Era septiembre.

¡Tiempo de vendimiar!

 

La abundancia de dionisio

 

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