De Panarea a Milazzo, ¡llegaba a la gran Sicilia! Ya después, Messina y el estrecho que une el Tirreno con el Jónico, y desde Villa San Giovanni… ¡otra vez a la península!

 

Italia desde el sur

Messina, Sicilia


 

El Aspromonte y el Sila me hablaron de Calabria. Me aconsejaron que supiera moverme y que no me metiera en ninguna faida*

Il crimine non é di nesuno, il crimine é di tutti – dicen por allí, orgullosos; mientras acompañan, en procesión, a la Madonna di Polsi entre fanatismos y sollozos.

 

 – «Para mandar hay que estar en el lugar»- había dicho la Mamma Nazarena de la ´ndrangheta* cuando volvía del destierro; y bajo este lema se camuflan los sofisticados búnkeres calabreses que, en atajos, te llevan al infierno.

 

Italia desde el sur

 

Bordeé el golfo de Lamezia y de Cosenza llegué a Catanzaro. Según cuenta la leyenda, su rey Italo era descendiente de troyanos. Los griegos bautizaron a los habitantes de la zona como los italoi, en honor a este gran personaje; y ya con Augusto, toda Calabria se llamaba Italia y, poco a poco, el nombre se puso de moda en toda la península.

De Calabria entré a Basilicata, con sus escenarios cinematográficos. Pisé el cavernícola parque de la Murgia y en la ciudad subterránea conocí los Sassi de una Matera que renace de sus cenizas.

 

Golfo de Lamezia, Calabria, Italia.

 

Italia desde el sur

Provincia de Matera, Basilicata, Italia

 

 

 

Esta alucinante región ha estado habitada en grutas desde el Paleolítico superior, como la de “Los Murciélagos”: el enclavamiento más antiguo de Italia. Pueblos prehistóricos trogloditas sobrevivieron en sus cavernas, y así fueron cumpliendo edades, evolucionando desde la Piedra.

 

Aprendieron el arte del pulido. Se fortalecieron con los metales. Se fueron haciendo de cobre, de bronce, de hierro, y así siguieron, fundiéndose con el fuego hasta alcanzar un cuento posmoderno.

 


 

Parque de la Murgia. Materia, Italia

Parque de la Murgia, Matera. La Basilicata, Italia

 

 

Fue la gran Metheola de los romanos, tierra de lombardos, benedictinos, ortodoxos griegos, aragoneses, bizantinos y tantos otros… La toba y el torrente que por allí pasaba y que desembocaba en el Jónico, fueron la condición perfecta para crear aquí una consecución fascinante de asentamientos que trascienden las épocas.

 

Italia desde el sur

Matera, Italia.


 

Toda esta amalgama de culturas, desde tiempos tan remotos, hicieron un enclave que no solo viaja desde nuestros ancestros, sino, que ha pasado por miles de obstáculos.

La ciudad se levanta sobre el canón de la Gravina y hace equilibrio para no caerse por el acantilado. El tejido urbano sube desde las calles que se levantan de otros techos, y así, Matera, escala hacia sus cielos, caótica, imposible, retorcida, extremadamente bella, como salida de un dibujo cavernícola Picapiedra.

 

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