La epopeya de Gilgamesh comienza con su viaje más allá del camino solar, donde habitaban los hombres escorpiones del reino de Urartu. Allí, nuestro héroe intentó encontrar a Ut-napistim* para que le confesase los secretos divinos de la inmortalidad.

 

El Reino de Urartu

Monasterio Khor Virap – faldas del Monte Ararat, Armenia.


 

La región de Urartu, actual Armenia, rodea al célebre monte Ararat, donde Noé desembarcó después del gran diluvio. En su tiempo, adoraban un panteón con un gran abanico de dioses quienes gobernaban los fenómenos naturales, siempre con Jaldi* a la cabeza que, por cierto, era mimado con innumerables sacrificios rituales y del que esperaban ver emerger de la gran roca. Pero, la supremacía de estos dioses termina con las invasiones y saqueos de los asirios, quienes dejaron a su paso nuevas deidades como Assur o el legendarion Marduk, quien casualmente se convierte en el primer Dios que lucha por su hegemonía dentro de la oligarquía acadia. El monoteísmo, entonces, comienza con él a dar sus primeras pinceladas. Ya más tarde, absorben de los aqueménidas el zoroastrismo hasta llegar al precristianismo (sembrado por Judas Tadeo y Bartolomé, ambos discípulos de Jesús), y así, al cristianismo ortodoxo de hoy, fundado por San Gregorio el Iluminador, perseguido por sus creencias y exiliado en el monasterio de Khor Virap, a las faldas del gran Ararat, haciendo de Armenia la primera nación soberana en aceptar el cristianismo como religión oficial.

 

Iglesia de la Trinidad- Gergeti- Kasbegi

 

 

El Reino de Urartu

Monasterio Khor Virap – faldas del Monte Ararat, Armenia.

 

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